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Durante mucho tiempo la menopausia se ha vivido casi como si fuera el final de algo: el final del deseo, el final de la sexualidad, incluso el final de sentirse bien con una misma. Para entender qué hay de cierto en esta idea, hemos hablado con Sofía Mitroliou, psicóloga y psicoeducadora formada en terapia sistémica y familiar, experta en educación sexual y técnica de proyecto en la Fundación Psicología Sin Fronteras, en el podcast de Vivelavita.
Mitos sobre la menopausia y la sexualidad que conviene desmontar
“La sexualidad desaparece”
Según explica Sofía Mitroliou, uno de los mitos más extendidos es pensar que la menopausia representa el final de la juventud, de la feminidad o de la vida sexual. La realidad, matiza, es muy distinta: la menopausia no es un final, sino una transición que puede venir acompañada de cambios físicos y emocionales, pero también de mayor autoconocimiento, libertad personal y capacidad para redefinir prioridades.
Otro mito muy frecuente es pensar que la sexualidad desaparece sin más. Lo que se observa en consulta es que la sexualidad cambia y evoluciona, como ocurre en todas las etapas de la vida.
El deseo no necesariamente desaparece, simplemente encuentra nuevas formas de expresarse.
“El deseo tiene fecha de caducidad”
Existe también la creencia de que hay que “aprovechar” la sexualidad antes de la menopausia, como si disfrutar del sexo tuviera una fecha límite. Sofía Mitroliou es clara al respecto: el deseo sexual no desaparece inevitablemente con la edad.
Lo que cambia es su forma de manifestarse y las necesidades que lo acompañan. Con el paso de los años, muchas personas desarrollan un mayor conocimiento de sí mismas, una comunicación más clara sobre sus preferencias y una relación más libre con su sexualidad. Lo que puede traducirse en experiencias más satisfactorias, aunque diferentes a las de etapas anteriores.

Cómo cambia el deseo y la sexualidad en esta etapa
La menopausia puede traer cambios físicos como una menor lubricación vaginal, variaciones en la sensibilidad o modificaciones en el deseo sexual. También pueden aparecer cambios emocionales relacionados con el estado de ánimo, la autoestima o la percepción del propio cuerpo.
Lo más importante, según Sofía Mitroliou, es entender que estos cambios no significan que algo esté fallando: son parte de un proceso natural de adaptación del organismo y no implican el fin de la vida sexual.
Desde una perspectiva sexológica, se habla más bien de una transformación de la sexualidad.
Muchas mujeres descubren nuevas formas de placer, una mayor conexión con sus propias necesidades y una sexualidad menos centrada en las expectativas externas y más enfocada en el bienestar propio.
Vivir esta etapa sin culpa: más allá de la penetración
Para vivir esta etapa sin culpa, Sofía Mitroliou destaca varias claves:
- Normalizar los cambios.
- Mantener una comunicación abierta con la pareja.
- Explorar nuevas formas de intimidad.
- Buscar apoyo profesional si aparecen dificultades que generan malestar.
Un punto especialmente importante es recordar que la sexualidad va mucho más allá de la penetración: incluye el afecto, la complicidad, las caricias, el deseo, la exploración y el placer compartido. Entender esto permite que la menopausia se convierta en una oportunidad para redescubrir la intimidad desde una perspectiva más amplia y enriquecedora.

En la práctica, adaptarse puede significar cosas muy distintas según cada pareja: dedicar más tiempo a los encuentros íntimos, incorporar nuevas formas de estimulación, explorar el erotismo desde otras perspectivas, o simplemente priorizar la conexión emocional.
Sofía Mitroliou pone un ejemplo sencillo: una pareja que nota que tiene más energía por las mañanas puede simplemente adaptar sus encuentros íntimos a ese momento del día, en lugar de forzar la rutina anterior.
La intimidad no se mide por la frecuencia ni por cumplir determinadas expectativas, sino por la calidad de la conexión entre las personas.
Comunicación en pareja: la clave para seguir conectando
La menopausia no afecta únicamente a quien la experimenta: también influye en la dinámica de la pareja, como ocurre con cualquier cambio importante en la vida compartida.
Requiere adaptación, comprensión mutua y nuevas formas de relacionarse.
En ocasiones pueden aparecer sentimientos de incomprensión, inseguridad o frustración si los cambios no se atienden adecuadamente, pero también puede ser una oportunidad para fortalecer el vínculo y desarrollar una intimidad más profunda.
La comunicación es, en palabras de Sofía Mitroliou, un elemento fundamental: hablar abiertamente sobre necesidades, miedos, deseos o dificultades permite que ambos miembros de la pareja se sientan escuchados y acompañados. No se trata solo de hablar de sexualidad, sino de compartir cómo está viviendo cada persona esta etapa.
Consejos prácticos para parejas en esta etapa
Preguntada por recomendaciones concretas, Sofía Mitroliou reconoce que es difícil generalizar, porque cada pareja es única y la comunicación que tiene no es la misma. Aun así, destaca algunas ideas generales:
- Psicoeducarse antes de entrar en esta etapa: informarse con antelación ayuda a vivir los cambios con menos miedo.
- Empatía y respeto hacia los cambios que está viviendo la otra persona.
Adaptarse al día a día, entendiendo que la persona que tenemos al lado sigue siendo la misma, aunque tenga que adaptarse a cambios reales.
Si necesitas contactar con un profesional de la salud sexual desde Vive la Vita podemos recomendarte al profesional especializado de tu zona y resolverte las dudas que tengas en esta nueva etapa.
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