¿Alguna vez has sentido que tu deseo sexual ha desaparecido sin previo aviso? ¿O que tu pareja y tú no estáis "en la misma onda"? No estáis solos. Hoy en Vivelavita nos sumergimos en una charla honesta y necesaria con Iolanda Barros, Psicóloga, Terapeuta de Pareja y Socia Gerente de CLIPSIFORM, para entender por qué el deseo no es una línea recta y cómo podemos vivir nuestra sexualidad sin presiones.
Un enfoque humano para la salud sexual
Vivelavita: ¿De qué forma integra vuestro centro la sexología y la psicología clínica en el acompañamiento de personas o parejas que atraviesan fases de variabilidad en el deseo sexual?
Iolanda Barros: "En CLIPSIFORM, entendemos que el deseo no es un interruptor que se enciende o se apaga, sino un fenómeno complejo que requiere un enfoque biopsicosocial. No vemos la sexología como algo aislado; la integramos de forma articulada con la psicología clínica porque las emociones, el contexto y la salud física están profundamente entrelazados".
"Nuestro trabajo comienza con una evaluación minuciosa: no solo miramos el síntoma, sino el momento vital de la persona, sus dinámicas relacionales y las expectativas que ha construido en torno a su sexualidad. A partir de ahí, diseñamos un plan personalizado que puede incluir desde apoyo psicológico hasta coordinación con otras áreas de la salud. Para nosotros, el objetivo no es "normalizar" a nadie según un estándar, sino promover la comprensión y el bienestar, eliminando la carga de culpa y la presión por el rendimiento que tanto sufrimiento generan". Termina de añadir Iolanda.
La naturaleza dinámica del deseo sexual
Vivelavita: ¿Cómo define el concepto de variabilidad del deseo?
Iolanda Barros: "La variabilidad del deseo sexual se refiere al hecho de que el deseo no es constante, sino dinámico, pudiendo aumentar, disminuir o transformarse a lo largo del tiempo. No es una característica fija de la persona, sino una experiencia que depende del momento vital y del contexto en el que el individuo se encuentra".
Vivelavita: ¿Por qué es tan común que existan fluctuaciones en el deseo sexual a lo largo de la vida?
Iolanda Barros: "Las fluctuaciones en el deseo sexual son comunes porque el deseo resulta de la interacción de varios factores. Desde el punto de vista biológico, existen alteraciones hormonales asociadas a la edad, al ciclo reproductivo, a la salud y al uso de medicación. Psicológicamente, factores como el estrés, la ansiedad, el cansancio o las alteraciones del estado de ánimo tienen un impacto directo en el deseo. Además, el deseo está fuertemente influenciado por la dimensión relacional: la calidad de la relación, la comunicación, los conflictos, la rutina y las diferentes fases de la relación pueden aumentar o disminuir el interés sexual".
¿Hombres vs. mujeres? desmontando el gran mito
Vivelavita: Existe aún el mito de que el deseo masculino es constante y el femenino es más complejo. En vuestra práctica clínica, ¿qué diferencias y semejanzas reales observáis entre hombres y mujeres?
Iolanda Barros: "En la práctica clínica, ese mito no se confirma. Lo que observamos es que tanto hombres como mujeres presentan una gran variabilidad en el deseo sexual, con fluctuaciones a lo largo del tiempo y sensibilidad al contexto. El deseo masculino no es constante por naturaleza, ni el femenino es inherentemente más complejo".
"Una semejanza importante es que, en ambos, el deseo está influenciado por factores psicológicos y relacionales, como el estrés, la calidad de la relación, la autoestima, la salud mental y las experiencias anteriores. Hombres y mujeres pueden también experimentar períodos de deseo elevado, reducido o ausente, sin que esto sea patológico".

Por otro lado, Iolanda habla de las diferencias: "Las diferencias observadas tienden a estar más relacionadas con expectativas sociales y modelos culturales que con diferencias biológicas absolutas. Muchos hombres sienten presión por "tener siempre deseo", lo que puede generar ansiedad de rendimiento o dificultar la búsqueda de ayuda. Muchas mujeres, por otro lado, han aprendido a legitimar menos su propio deseo y a ponerlo más en función de la relación". "Se observa además que algunos hombres describen el deseo como más espontáneo, mientras que muchas mujeres refieren un deseo más responsivo, que surge en el contexto de la intimidad —aunque estos patrones no son exclusivos ni fijos—".
Y termina por describir que la práctica clínica evidencia que "la diferencias se da entre personas. El deseo sexual es individual, contextual y mutable".
Los enemigos modernos de la libido
Vivelavita: ¿Cuáles son los principales factores (emocionales, físicos o sociales) que hoy en día más afectan negativamente al deseo sexual de vuestros pacientes?
Iolanda Barros: "En la práctica clínica actual, los factores que con más frecuencia afectan negativamente al deseo sexual se distribuyen en tres grandes dimensiones: emocional, física y relacional/social:
- A nivel emocional, el estrés crónico asume un papel central, frecuentemente asociado a la ansiedad, la depresión y la sobrecarga mental. Estos estados reducen la disponibilidad psicológica para la intimidad. Las cuestiones relacionadas con la autoimagen y la autoestima surgen también de forma recurrente.
- Desde el punto de vista físico, se destacan la fatiga persistente, la privación de sueño, las alteraciones hormonales, el dolor, las enfermedades crónicas y los efectos secundarios de algunos medicamentos, concretamente psicofármacos y anticonceptivos hormonales.
- En la dimensión relacional y social, son frecuentes la falta de tiempo, la rutina, los conflictos no resueltos, las dificultades de comunicación y la disminución de la intimidad emocional. Se añade además la presión sociocultural en torno al rendimiento sexual, que puede generar ansiedad y alejamiento del deseo.
En conjunto, el deseo sexual se revela altamente sensible al contexto de vida, siendo su disminución frecuentemente una señal de sobrecarga —y no de falta de interés o afecto—".
Cuando tú quieres y tu pareja no: la discrepancia de deseo
Vivelavita: Cuando existe una discrepancia de deseo en una pareja (uno quiere más que el otro), ¿cuál es el impacto emocional y cómo se puede gestionar?
Iolanda Barros: "La discrepancia de deseo sexual es una de las situaciones más frecuentes en la terapia de pareja y puede tener un impacto emocional significativo en la relación. El miembro con mayor deseo tiende a experimentar frustración, rechazo y disminución de la autoestima, mientras que el miembro con menor deseo puede sentir presión, culpa, ansiedad o evitación de la intimidad. Con el tiempo, esta dinámica puede generar resentimiento, distanciamiento emocional y dificultades de comunicación".
"Cuando la discrepancia no se aborda, el deseo puede convertirse en un tema cargado de tensión, contribuyendo a ciclos de exigencia y retraimiento. Es importante subrayar que la discrepancia, por sí sola, no es patológica, siendo común y esperable a lo largo de la vida relacional".

Iolanda nos da algunas recomendaciones de cómo gestionarlo: "La gestión de esta diferencia comienza por la normalización de la discrepancia y por una comunicación abierta y no acusatoria, donde ambos miembros de la pareja puedan expresar necesidades, límites y emociones sin juicio. Es fundamental desplazar el foco de la frecuencia hacia la calidad de la intimidad, reducir la presión asociada al rendimiento y reconocer que el deseo puede surgir de forma diferente para cada persona".
El poder de la comunicación y la terapia
Vivelavita: ¿De qué forma la comunicación influye en la percepción del deseo? ¿Es posible recuperarlo a través de la terapia?
Iolanda Barros: "La comunicación desempeña un papel central en la forma en que el deseo se percibe en la pareja. La ausencia de un diálogo claro tiende a aumentar las interpretaciones negativas, como asociar un menor deseo con el rechazo personal o el desinterés. Cuando el deseo no se verbaliza, surgen fácilmente malentendidos que amplifican la inseguridad, la culpa y la ansiedad. Una comunicación abierta permite clarificar expectativas, necesidades, límites y significados atribuidos a la sexualidad, ayudando a despersonalizar la discrepancia de deseo y a encuadrarla como una experiencia relacional y contextual".
Vivelavita: ¿Es posible recuperarlo a través de la terapia?
"La intervención se centra en la reducción de los factores inhibidores, en el aumento de la seguridad emocional y en la promoción de experiencias de intimidad positiva. Los modelos que valoran el deseo responsivo y una sexualidad menos centrada en el rendimiento (performance) han mostrado buenos resultados clínicos".
Un mensaje para quienes sienten culpa
Vivelavita: ¿Qué consejo le darían a alguien que siente que su deseo ha disminuido y comienza a sentirse culpable o presionado por ello?
Iolanda Barros: "El primer paso es normalizar la experiencia. La disminución del deseo sexual es común y puede ocurrir en diferentes fases de la vida, sin que esto represente necesariamente un problema individual o relacional. La culpa y la presión tienden a agravar la situación, funcionando como inhibidores adicionales del deseo".
Por último Iolanda nos comenta que: "Es importante ayudar a la persona a desplazar el foco de la idea de "fallo" hacia una comprensión más amplia del contexto: niveles de estrés, estado emocional, salud física, dinámica relacional y expectativas internalizadas sobre la sexualidad".
Agradecemos a Iolanda Barros por ayudarnos a normalizar un tema que nos afecta a todos/as. Procesos como estos no tienen por qué vivirse en silencio. Buscar orientación profesional en centros especializados como CLIPSIFORM es una forma de priorizar nuestra salud emocional. Que esta charla sirva de invitación para vivir una sexualidad libre de expectativas y llena de autenticidad.
+ Bibliografía
Bibliografía consultada para la redacción de este artículo:
Barros, I. (2026). ¿A dónde se va el deseo? Entrevista a CLIPSIFORM. Vivelavita.

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