La pornografía es la filmación, fotografiado y exposición de manera explícita de las relaciones sexuales. Si bien es cierto que todavía hoy en día este es considerado un tema tabú, la industria del porno parece haberse instalado en nuestras vidas, de manera que se ha vuelto un referente cada vez más temprano para aprender sobre sexo. Pero ¿hasta qué punto lo que vemos en la pantalla se corresponde con lo que sucede en un encuentro sexual real? ¿Qué muestra el porno? 🤨 ¿Puede tener efectos positivos el consumo de pornografía? Quédate para descubrir las respuestas a estas preguntas.
¿Cómo es el consumo de porno?
Según una investigación llevada a cabo por la ONG Save The Children, la edad media a la que comienza el consumo de contenidos pornográficos es a los 12 años, aunque un 9% admite que empieza a visionarlos antes de los 10 años, un dato realmente llamativo 😯. El acceso a los móviles desde edades tempranas, parece ser un factor clave para que la edad de inicio en el consumo sea cada vez más baja.
Un 87,5% de los chicos 👨 confiesa haber visto pornografía alguna vez en su vida, descendiendo este porcentaje a casi el 40% en el caso de las chicas 👩. Ellos lo ven casi a diario, mientras ellas una vez a la semana o al mes. Para el sexo masculino, el primer acceso corresponde a una búsqueda activa o una especie de rito de iniciación. Ellas, en cambio, encuentran el contenido de manera accidental, por parte de anuncios en internet, y están más expuestas a recibirlo de personas desconocidas.

¿Cuáles son las razones para consumir pornografía? Mientras que los chicos adolescentes lo hacen para satisfacer sus “necesidades instintivas”, es decir, para masturbarse, las chicas lo hacen por curiosidad y para aprender qué se espera de ellas. En el caso del colectivo LGTBI, este consume contenido pornográfico para buscar referentes con una identidad sexual similar.
A la edad de 16 años, un 75,8 % de hombres ya está consumiendo pornografía 👀 frente a un 35,5% de mujeres,según un estudio llevado a cabo por la Red Jóvenes e inclusión Social y la Universitat de Illes Baleares.
Parece que el porno está muy presente en la vida de las personas, tanto que hasta un juguete erótico se ha vuelto viral por el uso que se ha hecho de él en la industria pornográfica. Uno de los productos más buscados en el mercado son los vidradores con app.
¿Qué se ve en la industria porno?
Lo cierto es que el porno no es más que ciencia ficción. Lo que tiene lugar en las relaciones sexuales que esta industria muestra a la población, no se corresponde con lo que ocurre en los encuentros a lo largo de todo el ciclo vital. Por supuesto que puede ser visto y disfrutado, pero el problema radica en su consumo como único modelo de aprendizaje 😓.
¿Aprenderías a conducir viendo “Fast and Furious”? Estoy segura de que no. Entonces, ¿por qué aprender sobre relaciones sexuales consumiendo pornografía? ¿Qué muestra realmente la pornografía?
El porno mainstream es el más consumido y extendido en la población. Este tipo de pornografía centra el foco de los encuentros sexuales en la eyaculación masculina, utilizando planos cortos y cerrados, directos a la zona genital. Estos contenidos muestran:
• El rol pasivo y sumiso de la mujer frente al hombre. Estas son un mero objeto a través del cual él consigue su placer, reforzando, además, la creencia errónea 👎de que sexo es penetración y genitalidad. De este modo, el sexo parece desvincularse de su componente afectivo, quedando reducido a un componente exclusivamente corporal.
• También, este material refleja una potencia sexual de ciencia ficción inalcanzable, con un rendimiento desmesurado y unas prácticas sexuales que tratan de seguir el modelo de relación sexual productivista y gimnástico; cuanto más tiempo ⏳, más prácticas y más posturas, mejor.
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• Con respecto a la pareja sexual, el porno enseña que la otra persona siempre quiere hacer lo que tú quieres hacer y que, por supuesto, disfruta con todas las prácticas sexuales. Nada más lejos de la realidad; la sexualidad es vivida y experimentada por cada persona de forma única.
• Por otro lado, en la pornografía, también pueden aparecer elementos relacionados con la violencia y el abuso sexual. Se normalizan las relaciones sexuales sin el uso de métodos de barrera para prevenir ITS y no se enseñan otros aspectos fundamentales, como son el consentimiento y el establecimiento de límites en un encuentro.
• En cuanto a la imagen corporal, con el porno se refuerza el canon de belleza social, que refleja cuerpos delgados, representaciones genitales estereotipadas y normas sobre el vello púbico.
• Por último, también merece ser destacada la idea de que el material pornográfico influye sobre los roles de género, de manera que se interiorizan ciertos patrones conductuales. Así, por ejemplo, el hombre es quien penetra y la mujer es penetrada, y la mujer quien seduce y el hombre quien es seducido.
Tras todo lo comentado hasta ahora, se evidencia la imagen distorsionada del sexo que el porno se encarga de construir. Así, se establece una jerarquía de cuerpos, se normalizan ciertas prácticas y se asumen determinados roles sexuales. En definitiva, ¿porno para aprender o para desaprender? 🤔
No obstante, cabe señalar que, hoy en día, existen otros tipos de porno ético y feminista (salario digno, pruebas ITS, medidas para evitar infecciones, etc.), donde la mujer no está al servicio del hombre, sino de su placer, tomando así un rol activo. De hecho, hay tantos tipos de porno como sexualidades. En este sentido, lo que se critica del porno, realmente solo está representado en una parte del porno mainstream. Algunas de las páginas donde puede encontrarse este tipo de pornografía son Lust Cinema, Ersties, Joy Bear, Frolic Me, Lustery, Wild Galaxies, entre otras.
¿Cuándo el porno es bueno para aprender?
Si bien es cierto que el porno puede ser perjudicial cuando su consumo se hace exclusivamente con el fin de aprender sobre relaciones sexuales, puede volverse positivo cuando este se lleva a cabo con fines muy diferentes.
1. Ver pornografía puede ser una forma de estimular el deseo y la excitación sexual 😉, de manera que la motivación por iniciar un encuentro se vea favorecida. Puede ser en pareja o en solitario, aunque, en el primer caso, es importante contar siempre con la aprobación de la otra persona.
2. Las diferentes representaciones sexuales que se muestran en el material pornográfico podrían sugerir ideas sobre conductas o prácticas a la persona que lo consume 😏. No obstante, es fundamental respetar la voluntad y los límites de la otra persona. Antes que nada, pregunta por sus gustos y preferencias sexuales.
3. El porno también podría servir de ayuda para las fantasías sexuales 🤭, herramienta terapéutica muy importante e indicador de sexualidad positiva. Puede ser un elemento beneficioso para desarrollar nuestro potencial erótico.

4. La pornografía promueve una actitud positiva hacia la sexualidad 🤩. Visibiliza lo que, durante muchos años y todavía hoy en día en muchos contextos, ha estado tabuizado: el sexo. ¡Como si nadie tuviera relaciones sexuales! En este sentido, su visionado puede ser útil para eliminar los sentimientos de vergüenza y culpa relacionados con este tema.
Conclusión ¿Es bueno ver porno?
En conclusión, y teniendo en cuenta todo lo mencionado en este artículo, la cuestión no es si el consumo de pornografía es bueno o malo, sino si quien la ve tiene la capacidad de diferenciar lo que esta muestra y lo que realmente tiene lugar en una relación sexual. Para ello, la educación afectivo-sexual 😍 se vuelve una herramienta imprescindible a incluir dentro del currículum educativo desde edades tempranas.
Tal y como señala Charo Arranz, directora de Save the Children en Euskadi, el peligro no está en ver pornografía, sino que el deseo sexual de quien la ve se esté construyendo sobre unos cimientos irreales, violentos y desiguales, creyendo que su consentimiento, sus deseos y preferencias, o los del resto, no tienen por qué ser tenidos en consideración.

Cuando alguien ha recibido educación sexual, y sabe lo que es una relación sana, respetuosa y consentida, ya posee un marco de referencia de lo que es la normalidad. Igual ves pornografía, te excitas, te masturbas, llegas al orgasmo, y no pasa nada. Pero si solo creces viendo eso, crees que es lo normal e intentas reproducirlo en tus relaciones con los demás, con las consecuencias negativas que ello puede tener. Así, el sexo puede convertirse en fuente de frustración 🤯 en lugar de placer.
Por tanto, la pornografía puede afectar negativamente cuando no se dispone de herramientas y educación afectivo-sexual para gestionar su consumo. También, cuando se convierte en un tema que centra la conducta y los pensamientos 🧠 de los que lo consumen. Sin embargo, con el criterio suficiente, por supuesto que es posible disfrutar de lo que esta ofrece sin efectos perjudiciales.
+ Bibliografía
Bibliografía consultada para la redacción de este artículo:
- Recio Oliver, P. (2019). Etéreo genital: una reflexión sobre el porno mainstream español [Tesis de grado, Universidad Autónoma de Barcelona]. Repositorio de la Universidad de Barcelona.
- Cubillos Mendoza, L.V. y Espinosa Enriquez, Y., (2020). ¿El porno es para ver o aprender? Estudio sobre pornografía y sexualidad en un grupo de jóvenes [Tesis de grado, Universidad Javeriana]. Repositorio Institucional. http://hdl.handle.net/10554/50037
- Artazo, G., & Bard Wigdor, G. (2019). Pornografía mainstream y su relación con la configuración de la masculinidad hegemónica. Atlánticas–Revista Internacional de Estudios Feministas, 4(1), 325-357.Save the Children. Informe (Des)Información sexual: pornografía en la adolescencia (2020). https://www.savethechildren.es/informe-desinformacion-sexual-pornografia-y-adolescencia

Relaciones sexuales después de los 50